HISTORIA DEL AUTOMOVILISMO
Introducción
La palabra Automóvil significa que
“se mueve por sí mismo”. Se aplica para designar a los vehículos que se
desplazan sobre o un medio. En sus comienzos la locomoción del automóvil recurrió
a la única fuente de energía realmente conocida (el vapor). Exceptuando algunos
automóviles de vapor y vehículos experimentales para usos especiales, la gran
mayoría de los automóviles utilizan una fuerza suministrada por el motor, donde
se hace explotar una mezcla comprimida de gasolina y aire, utilizándose la
energía que se desarrolla para el desplazamiento del automóvil.
Existen igualmente muchos automóviles
que en lugar de utilizar gasolina emplean otro tipo de combustibles tales como
Diesel, gas butano o alcohol.
Dentro del motor de combustión
interna la mezcla combustible-aire es introducida en un cilindro en cuyo
interior hay un pistón (embolo), que retiene los gases y adicionalmente se
mueve hacia arriba o hacia abajo dentro del cilindro. El pistón o embolo se
conecta por medio de la biela al cigüeñal, que transforma en rotación el
movimiento recíprocante del pistón. El movimiento del cigüeñal es transmitido
por medio de engranajes y transmisiones al puente posterior o barra metálica
que une las ruedas posteriores (transmisión trasera).
El automóvil ha llegado a ser un
símbolo del siglo XX, superando a cualquier invención. Henry Ford puede ser
considerado como el creador de la industria del automóvil moderna. En 1908
inicio la producción del modelo T (Tin Lizzie) donde la mayor innovación fue el
principio de la producción en cadena.
La historia del automovilismo abarca
el período comprendido desde el nacimiento de las primeras carreras
automovilísticas a finales del siglo XIX hasta la actualidad. Está fuertemente
ligado al nacimiento y desarrollo de la automoción.
Las primeras carreras se celebraron a
finales del siglo XIX y principios del XX y más que competiciones eran
aventuras llevadas a cabo por los sectores más ricos de la sociedad que podían
permitirse el lujo de adquirir un vehículo y participar en ellas o, como el
Rally de Montecarlo en sus inicios, fue más una concentración y exhibición de
vehículos por parte de las clases adineradas como entretenimiento y no como una
competición pura. Con los años, las carreras en carreteras abiertas supusieron
un peligro para participantes y la alternativa fue por un lado, el uso de
circuitos cerrados (como la Fórmula 1) y por otro competir en tramos de
carreteras cerradas al tránsito rodado (como en los rallyes).
Las primeras carreras de autos se
empezaron a realizar en Europa y mayoritariamente en Francia, teniendo París
como meta.

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